• Conceptualización: Consiste en obtener una visión de muy
alto nivel del sistema, identificando sus elementos básicos y las relaciones de
éstos entre sí y con el entorno.
• Análisis funcional: Describe las acciones o
transformaciones que tienen lugar en el sistema. Dichas acciones o
transformaciones se especifican en forma de procesos que reciben unas entradas
y producen unas salidas.
• Análisis de condiciones: Debe reflejar todas aquellas
limitaciones impuestas al sistema que restringen el margen de las soluciones
posibles. Estas se derivan a veces de los propios objetivos del sistema:o
Operativas, como son las restricciones físicas, ambientales, de mantenimiento,
de personal, de seguridad, etc. o De calidad, como fiabilidad, mantenibilidad,
seguridad, convivencia, generalidad, etc. Sin embargo, en otras ocasiones las
constricciones vienen impuestas por limitaciones en los diferentes recursos
utilizables:o Económicos, reflejados en un presupuesto Temporales, que suponen
unos plazos a cumplir o Humanos o Metodológicos, que conllevan la utilización
de técnicas determinadas o Materiales, como espacio, herramientas disponibles,
etc.
• Construcción de modelos: Una de las formas más habituales
y convenientes de analizar un sistema consiste en construir un prototipo (un
modelo en definitiva) del mismo.
• Validación del
análisis: A fin de comprobar que el análisis efectuado es correcto y evitar, en
su caso, la posible propagación de errores a la fase de diseño, es
imprescindible proceder a la validación del mismo. Para ello hay que comprobar
los extremos siguientes:o El análisis debe ser consistente y completo Si el
análisis se plantea como un paso previo para realizar un diseño, habrá que
comprobar además que los objetivos propuestos son correctos y realizables.
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